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¿Por qué los gatos odian a los perros? Claves para que se entiendan

Aunque a lo largo de la historia se haya construído esta imagen en la que perros y gatos son enemigos, lo cierto es que no se puede negar que pueden llegar a ser muy buenos amigos si estos son animales sociales o han sido acostumbrados desde pequeños a la convivencia entre especies. 

El porqué los perros y gatos se odian en un primer momento es bastante sencillo, y es que tanto perros como gatos no se comunican con el mismo idioma. Además, los gatos en la naturaleza pueden ser presa de caza para los perros, así que existe un miedo instintivo por parte de los felinos.  

Los gatos y perros, lamentablemente, no se entienden. Y es que utilizan el mismo gesto de lenguaje corporal para expresar cosas completamente diferentes. 

¿Quieres saber lo que significan diferentes gestos en perros y gatos? ¡Sigue leyendo!

El lenguaje de los gatos y el de los perros

GatosPerros
Ojos (cerrados)AmistadAtaque
Cola (levantada)SumisiónDominación
Cola (movimiento)Alteración y miedoAlegría
Ronroneo / GruñidoCariño y comodidadAgresividad

Cuando digo que los gatos y los perros no hablan el mismo idioma no exagero. Esto no quiere decir que los gatos y los perros no puedan ser amigos o sencillamente convivir, pues está bastante claro que pueden llegar a quererse como hermanos. 

Los gatos y los perros utilizan el mismo gesto de lenguaje corporal para expresar cosas completamente diferentes. 

Pero, como dije en el post de los gatos y los conejos, cuando estos animales no son acostumbrados durante su etapa de socialización a la convivencia con otras especies, puede resultar complicado lograr que no se peleen. 

¿Por qué un gato mueve la cola vs por qué la mueve un perro?

El mayor conflicto entre la especie canina y la felina es que se expresan de una manera completamente contradictoria.

Por ejemplo, cualquier persona que tenga un gato, sabe muy bien que si el gato empieza a mover la cola, es mejor dejarlo tranquilo, pues seguramente esté fantaseando con la extinción de la especie humana. 

Los gatos mueven el rabo en señal de enfado, nervios y en general una alteración negativa de su estado emocional.

Mientras que nuestros amigos los perros, si mueven la colita, están encantados, felices, emocionados, llenos de energía para jugar y recibir cariñitos. 

Si el gato empieza a mover la cola, es mejor dejarlo tranquilo, mientras que los perros, si mueven la colita, están encantados, felices y emocionados

¿Por qué un gato cierra los ojos vs por qué los cierra un perro?

En este caso, los gatos están siendo amigables. Un gato que entrecierra los ojos está dando muestras de amistad, se siente cómo ante la presencia de otro ser y lo expresa de esta manera. 

Sin embargo, cuando un gato mantiene fijamente la mirada, puedes esperar un ataque por su parte.

De hecho, es recomendable no mirar fijamente a los ojos de un gato por demasiado tiempo, pues se pueden sentir desafiados y eso no va a salir bien para ti, querido humano. 

Es recomendable no mirar fijamente a los ojos de un gato por demasiado tiempo, pues se pueden sentir desafiados.

Los perros sin embargo, justo antes del ataque, cierran los ojos y esquivan la mirada del enemigo. Los entrecierran al mismo tiempo que enseñan los dientes, y eso significa que están muy enfadados y agresivos. 

Por otra parte, y comprobado personalmente, los perros suelen fijar la mirada en la de sus dueños cuando estos les acarician y les dan mimos. Pocas veces parpadean, y con ese gesto están demostrando devoción y amor. 

¿Por qué un gato gruñe / ronronea vs por qué lo hace un perro?

Si bien es cierto que los que llevamos mucho tiempo conviviendo con gatos sabemos distinguir muy bien lo que es un ronroneo o gruñido cariñoso de uno agresivo, a veces los perros no lo tienen tan claro. 

Los gatos, cuando se sienten en un lugar seguro, con un entorno cómodo, caliente, suave y lleno de mimitos, hacen lo que comúnmente se denomina ronroneo.

En realidad este ronroneo es muy parecido a un gruñido. Te explico en este post todo lo que tienes que saber sobre los ronroneos. 

Los gruñidos agresivos suelen ir acompañados de otros signos de lenguaje corporal con los que no cabe duda, como el movimiento de la cola, pelaje erizado y orejas hacia atrás. 

En el caso de los perros, un gruñido significa sólo una cosa, está enfadado. El gruñido en los perros abraza un significado de agresividad en todos los casos.

¿Por qué un gato levanta la cola vs porqué lo hace un perro?

Los gatos levantan la cola generalmente cuando están siendo acariciados por una persona de su confianza o están haciendo mimitos con un animal de su manada. Este gesto denota mucha confianza y sentimiento de control de la situación. 

El gato no está alerta, si no que está demostrando sumisión en lo que percibe como una situación de bienestar.

En los perros significa todo lo contrario, sorprendentemente. Un perro mantiene la cola levantada de forma vertical cuando está experimentando nerviosismo.

Esta conducta puede darse antes de un ataque o cuando no confian en otro ser que anda cerca.  

¿Por qué mi perro persigue a mi gato?

Al igual que los gatos, los perros en la naturaleza son unos excelentes cazadores. Por mucho que un perro lleve en casa toda la vida no se puede eliminar su instinto de caza y no se debe hacer.

Lo que sí se puede es controlarlo o enfocarlo en otra dirección para que los otros integrantes de la familia no sufran las consecuencias. 

En la vida salvaje los gatos son una presa de caza natural de los perros al igual que otras especies como los conejos, liebres, etc. 

Y aunque los gatos y los perros comparten muchas presas en común, como los conejos, lo cierto es que los gatos llevan las de perder por razón de su tamaño. 

Lo que no significa que un perro no pueda llevarse una buena paliza por parte de un gato. De hecho, los perros corren mucho peligro de quedarse ciegos a raíz de un buen zarpazo. 

Los perros persiguen a sus gatos porque su instinto les dicta que deben hacerlo. 

Pero es curioso ver lo bien que pueden socializar estas dos raza. Por ejemplo, yo tengo un perro que nunca antes había convivido con gatos. Solamente los veía por la calle y su impulso era correr detrás de ellos e intentar matarlos. 

Pero, una vez llevamos al piso un par de gatos y terminó el período de adaptación, mi perro empezó a adorar a los gatos. Forjó una amistad con ellos preciosa. Los aceptaba, quería y protegía. 

Pero lo curioso de esta historia es que mi perro, cuando sale a la calle y ve un gato, sigue asociándolo como una presa. De esta forma lo persigue, ladra e intenta matar. 

Los perros persiguen a sus gatos porque su instinto les dicta que deben hacerlo. 

Lo que saco de conclusión de mi experiencia, es que se puede acostumbrar a los animales a convivir con diferentes especies, pero lo normal es que se acostumbren a animales concretos, porque una vez se topan con uno desconocido, su instinto primario prioriza e intentan dar caza. 

¿Es peligroso que mi perro persiga a un gato?

Lo cierto es que sí. Los perros cuando activan el chip de cazador pierden un poco la noción del espacio y sólo se concentran en la presa, en este caso un gato. 

Los gatos son increíblemente veloces y a los perros les cuesta lo suyo darles caza. Por ello, muy posiblemente el perro cruzará carreteras, empujará a personas y provocará accidentes. 

También, en el caso de que alcance al gato, lo más probable es que lo mate, pero tampoco saldrá ileso del conflicto, ya que las uñas del gato podrían dejarle ciego como mínimo. 

Para evitar situaciones como ésta, es muy importante llevar siempre al perro con correa cuando salimos a pasear. Los gatos callejeros van a existir siempre y es mejor prevenir que curar. 

Una persecución de este tipo puede desembocar en muchas desgracias, como accidentes de tráfico, caídas de personas, muerte del gato y heridas en el perro. Dependiendo del tamaño del perro, un gato podría incluso provocarle la muerte. 

Los perros cuando activan el chip de cazador pierden un poco la noción del espacio y sólo se concentran en la presa

Si te llegas a encontrar en la situación en la que tu perro se escapa detrás de un gato, lo mejor que puedes hacer es no correr detrás de él (si no está al alcance de tu mano ya) y mantener la calma. Si el perro entiende que estás enfadado, o nota tu tensión, creerá que el gato está poniéndote en peligro y acelerará la marcha. 

Tienes que agacharte en el suelo y dictar la orden que tu perro haya aprendido para volver a ti. Pero tiene que ser de una manera firme e inequívoca. 

Es muy probable que el perro, absorto en la caza, no te escuche. Desplázate hacia él sin correr e intenta agarrarlo sin agresividad, pero de forma firme. No titubees. 

Como juntar a un gato y un perro

Cuando tanto el perro como el gato son cachorros

Esta es la cuestión más importante de este post. Lo ideal es que tanto el perro como el gato hayan convivido antes con la otra raza y que se hayan acostumbrado a ella durante su etapa de socialización. 

¿Por qué los gatos odian a los perros? Claves para que se entiendan

Esta fase del crecimiento de los gatos en el que son más flexibles a la hora de integrar en su familia a otros animales, transcurre entre los 2 y 3 meses de edad.

En el caso de los perros, entre la semana 8 y 10 de su vida están más abiertos a conocer nuevas especies y a entender que no suponen ningún peligro para su vida y que tampoco son presa de caza.

Lo ideal es que tanto el perro como el gato hayan convivido antes con la otra raza y que se hayan acostumbrado a ella durante su etapa de socialización. 

Si se juntan a un gato y un perro cachorro, no debería haber ningún problema para que tengan una convivencia tranquila y que sean grandes amigos. Tarda muy poco tiempo en que ambos animales comienzan a jugar juntos y a dedicarse cariño.

Cuando uno de ellos es ya adulto

Perro adulto y gato bebé

En este caso se complican un poco más las cosas. Si se trata de la adopción de un gato, desde mi punto de vista, es más rápido el que un perro adulto se acostumbre a un gato bebé. 

Los perros se fijan mucho en el comportamiento de las personas con las que viven, y aunque sean un poco celosos, al cabo de un tiempo acaban aceptando a aquellas personas y animales en las que su dueño tiene confianza. 

Por ello, vemos cómo podemos invitar a nuestros amigos a cenar, que no conocen a nuestro perro, y este al ver la confianza que tenemos en ellos, se contagia y no ladra ni intenta echarlos de casa. Por la contra, el repartidor, al que nunca permitimos entrar en casa, siempre se lleva su ración de ladridos y gruñidos, por mucho que venga 4 veces por semana. 

Para que un perro adulto acepte a un gato bebé hay que seguir una serie de pequeños pasos, siempre con mucha cautela claro.

Los perros al cabo de un tiempo acaban aceptando a aquellas personas y animales en las que su dueño tiene confianza. 

Si el perro no ha sido acostumbrado a la especie con anterioridad, hay que poner much atención.

Y aún cuando sí ha sido acostumbrado, no sobra tener los ojos bien atentos, pues al fin y al cabo un animal extraño está entrando en la casa que él tiene la responsabilidad de defender. 

Lo que yo hice en el caso de mi perro, que nunca había tenido un gatito amigo, fue dejar a los gatos en una habitación amplia durante las primeras semanas con la puerta cerrada y cuando salían solo lo hacían en mis brazos, fuera del alcance de mi perro.

De esta manera, durante esas semanas, el perro pudo acostumbrarse a tres cosas:

  • El olor de los gatos. Aunque nosotros no lo notamos, los perros sí, y de esta manera el olor empezó a formar parte de la rutina del perro y no era algo extraño y ajeno a él. 
  • La visión de los gatos. Para un perro que no ha estado en libertad natural nunca, la visión de cualquier animal diferente a su especie puede resultar extraña y confusa. Hay que permitir que observe al gato y aprenda qué es. 
  • El gato está protegido por mí. Al llevar al gatito bebé en brazos, y darle cariño al igual que a él, el perro entiende que el gato está protegido por mí. Que me voy a disgustar si “lo rompe”, que yo tengo confianza en el gato y que él también puede tenerla. 

De todas formas, esta fase es complicada, pues el perro puede desarrollar celos. Por ello es importante que te las arregles para, aún teniendo al gato en la seguridad de tus brazos, puedas darle cariño a los dos. 

El siguiente paso es acercar al gato, en brazos, al perro. No recomiendo hacer todos estos pasos el mismo día. Lo mejor es esperar 3 días antes de llegar a esta etapa. Es importante seguir dos normas en esta fase:

  • No se puede hacer hasta que el perro muestre síntomas de tranquilidad y no haya rastros de agresividad en su conducta. Seguro que conoces a tu perro y sabes distinguir muy bien si está agresivo o sólamente curioso y excitado por la novedad. 
  • NUNCA PRESENTARLE AL GATO DE FRENTE. Esto tiene dos razones:
    • El gato se puede asustar y su primer impulso va a ser arañar la car del perro. Esta situación puede acabar muy mal. El perro ciego y el gato mordido como mínimo. 
    • El perro tiene que oler al gato, y la parte que más feromonas desprende de éste es el culito. 
¿Por qué los gatos odian a los perros? Claves para que se entiendan

Por lo tanto durante esta fase, acercaremos muy despacio el culito del gato al hocico del perro, mientras acariciamos al último y nos mantenemos serenos. 

Los dueños de perros seguro que sabéis cómo hacer para que el perro entienda quién está al mando de la situación.

Cuando el gato es adulto y el perro cachorro

Puede parecer que no, pero un perro cachorro corre peligro ante el ataque de un gato.

Como he ido repitiendo a lo largo de todo el post, los gatos tienden a arañar la cara de los perros cuando se sienten en peligro, ya que es la zona que más exponen éstos y con la que profieren los ataques. 

La zona más sensible son los ojos y de un zarpazo se pueden quedar ciegos. Tampoco es nada nuevo que un gato mate a un perro pequeño o cachorro.

Son animales cazadores, y aunque sus presas suelen ser de tamaños pequeños, tienen un potencial físico para atacar y defenderse de especies más grandes. 

De la mismo forma que en el caso anterior, si el gato no ha sido acostumbrado a otras especies durante su etapa de socialización, hay que realizar el encuentro de forma progresiva. 

Personalmente opino que en el caso de gato adulto con perro bebé es más complicado que en el contrario, pues los gatos por lo general son animales mucho más desconfiados que los perros y les cuesta más adaptarse cuando son adultos. 

Además, los gatos tienen una memoria estupenda y es muy difícil hacerles cambiar de opinión, así que en este caso hay que ser meticulosos. 

El gato, al igual que el perro, hay que acostumbrarlo al olor del otro. La mejor forma de empezar a hacerlo es limitar los espacios en los que pueden estar. 

Nunca hay que enfrentarlos cara a cara en la misma habitación desde el primer momento. 

Hay que poner en una habitación diferente a cada uno y esperar unos días a que el olor forme parte de la rutina del gato. 

Los gatos por lo general son animales mucho más desconfiados que los perros y les cuesta más adaptarse cuando son adultos. 

Pasados unos días, podremos empezar a tener a ambos animales en la misma habitación, pero el cachorro en brazos bajo tu protección.

Hay que tener en cuenta de que los gatos son animales extremadamente celosos y si no se hace bien quitarle la idea de la cabeza de que el perro es su competencia va a ser imposible. 

El gato, probablemente se acercará a oler al cachorro mientras lo tengas en brazos y le intentará dar “bofetadas” con su patita. 

No permitas que se acerque a la cara del perro y mantenlo a una distancia segura. A el gato le da igual si tu quieres que el perro está a salvo. Si quiere arañarlo y tú estás en medio, no se cortará un pelo.

No reacciones de forma brusca si el gato se pone agresivo, y JAMÁS le apartes de forma violenta. No está haciendo nada malo, es su naturaleza y la violencia con los animales no tiene justificación. 

Poco a poco, con el paso del tiempo, el gato empezará a perder interés por la novedad del perro.

Es lo más normal del mundo que el gato se esconda y evite estar cerca del perro al principio, pero con el tiempo acabará lamiéndole y durmiendo con el. 

Es importante no forzar el contacto o arruinarás la futura relación de los dos animalillos. 

Durante la primera semana no dejes que se queden solos, pues cualquier movimiento rápido o brusco que haga el cachorro puede enfadar al gato y se lía parda. 

Cuando tanto el gato como el perro son adultos

Este caso es el más complicado, pero no por ello imposible. Si ambos animales no han sido acostumbrados durante su etapa de socialización a la otra especie, va a surgir conflicto. 

En estos casos, hay que tener la zona muy bien preparada. Si por ejemplo, vamos a adoptar a un gato adulto teniendo ya un perro en casa, debemos situar algunos puntos estratégicos por la casa. 

Los gatos, cuando tienen miedo, tienden a trepar a zonas altas a las que los perros no pueden acceder, como por ejemplo un árbol. Como es obvio, no podemos meter un árbol en casa, así que una buena idea es una estantería o un parque para gatos muy alto. 

Al igual que en los otros casos, yo recomiendo que los primeros días los dos animales permanezcan separados en diferentes habitaciones hasta que el olor impregne la casa y empiece a formar parte de sus rutinas. 

El primer contacto físico entre perro y gato no puede ser libre. Es necesario que existan barreras de seguridad entre ambos animales para evitar peleas y un final horrible. 

Para ello, vamos a meter al gato en el trasportín, pero no lo vamos a dejar al nivel del suelo. Como he dicho antes, los gatos se sienten seguros en las alturas, así que vamos a intentar mantener el transportín al nivel de nuestro pecho de momento. 

Al perro hay que atarle con la correa y ponerle el bozal si está acostumbrado a ello. El uso del bozal sin costumbre puede ocasionar más estrés en el perro y provocar aún más tensión. 

Hay que tener en cuenta de que esta situación va a provocar mucho estrés en ambos animales, por la novedad, por el trasportín, por el miedo al otro, así que hay que proceder de manera tranquila y muy progresiva, sin presionarlos. 

Cuando el ambiente se relaje un poco, podremos permitir que el perro se acerque al transportín y empiece a olisquear. 

Los gatos se sienten seguros en las alturas

Si el ambiente permanece tranquilo, ha llegado la hora de dejar el transportín con el gato dentro en el suelo.

Si perderles de vista, dejaremos ahí el transportín mucho tiempo, hasta que ambos se aburran de la situación y empiezan a ignorarse mutuamente. 

Fuera transportín

Cuando ya haya pasado un buen rato, y ambos animales se ignoren, llega el momento de pasar a la siguiente fase.

Si no estamos seguros, podemos repetir la primera durante varios días. De hecho, es mucho mejor si repetimos durante varios días ya que se van a acostumbrar y no les hacemos pasar demasiada tensión el mismo día. 

Nunca hay que confiarse y pensar que se sabe la reacción que van a tener, por lo tanto hay que ser precavidos y hacerlo en una habitación con espacio y con un lugar alto en el que el gato pueda refugiarse. 

¿Por qué los gatos odian a los perros? Claves para que se entiendan

En esta ocasión el perro también va a llevar la correa puesta y el bozal si se puede. La correa la vamos a agarrar con seguridad por si el perro intenta dar caza al gato o moverse de manera muy brusca, pero debe colgar de forma holgada para no transmitirle al perro tensión o miedo. 

Es muy importante que mantengas la calma, pues lo animales se contagian mucho de nuestras emociones y puede marcar la diferencia. Además ambos han de relacionar la experiencia con un momento positivo, por ello también vamos a proveernos de chuches y premios. 

No te desesperes por los gruñidos, tentativas de persecución o ladridos, son de lo más normal. Si te mantienes atento para intervenir en caso de ser necesario, y ambos animales tienen sitio donde refugiarse, al poco tiempo acabarán por cansarse y cesará el ambiente negativo.

Aún así, no dejes a ambos animales juntos sin supervisión durante el primer mes como mínimo. 

Si ambos animales se mantienen tranquilos, no te olvides de premiarlos con golosinas para que asocien la experiencia a algo positivo. 

Si no puedes estar con ellos durante buena parte del día, lo mejor es que tengan sus espacios propios en habitaciones separadas y conforme va pasando el tiempo se puede reorganizar. 

Lo más normal es que tarden mucho tiempo en empezar a acercarse con “buen rollo”. Al no haber sido acostumbrados de pequeños y ser enemigos naturales, la confianza es difícil de forjar. Pero ello no quiere decir que en algún momento no sean buenos amigos, que duermen juntos y se lamen el uno al otro. 

Al fin y al cabo “el roce hace el cariño”.

Conclusión

La convivencia entre animales de diferentes especies es algo muy complicado cuando no han sido acostumbrados a ello durante su etapa de socialización, pero no es imposible. De hecho, como experiencia personal puedo decir que ver la amistad entre una gato y un perro es una de las visiones más bonitas y enternecedoras que he tenido la oportunidad de presenciar. 

Cuando dejan todas sus diferencias de lado y empiezan a entender el lenguaje de la amistad y el cariño te das cuenta de lo sabios que son los animales. 

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