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¿Por qué los gatos juegan con sus presas? La conducta cazador

Aunque este tipo de comportamiento nos pueda parecer sádico, lo cierto es que es  forma parte del instinto de los gatos. 

Aunque también es necesario puntualizar que no todos los gatos juegan con sus piezas de caza. 

Los gatos domésticos juegan con sus presas porque sencillamente no pasan hambre y no tienen la necesidad imperante de cazar. Un gato que siempre tiene comida en su plato no sufre pensando que su presa pueda escaparse durante el juego. 

No es demasiado común que un gato salvaje o cualquier otro felino en la naturaleza juegue con la pieza que acaba de cazar antes de comerla. 

¿Por qué los gatos juegan con sus presas?  La conducta cazador

Y esto se explica de forma muy sencilla, es un riesgo innecesario que no se pueden permitir. Darle la oportunidad a la presa de escapar mientras se perpetra un gasto de energía completamente prescindible, es intolerable en la vida salvaje. 

Pero ello no significa que sea imposible que ocurra. De hecho, los gatos y felinos en general, son animales que llevan el juego muy integrado en su desarrollo. Los gatos juegan como forma de entrenamiento y lo hacen durante toda su vida.

Este entrenamiento es una necesidad proveniente de su instinto cazador, y su cuerpo está diseñado al milímetro para semejante tarea. 

¿Por qué los gatos traen animales muertos a casa?

La mayoría de los amantes de los gatos nos hemos encontrado alguna vez con la sorpresa delante de la puerta de casa. Y es que la imagen de un animal muerto o agonizante no es en absoluto agradable.

¿Por qué me trae ofrendas el gato?

Pues la razón es muy sencilla. Los gatos nos traen animales muertos a casa porque nos quieren enseñar a cazar.  

Popularmente se suele asociar este hecho a un regalo que nos quiere ofrecer el gato porque nos tiene mucho cariño, pero la cuestión es un poco más profunda. 

Normalmente son las hembras las que dejan las presas en la puerta de casa o a nuestros pies, y es que este gesto tan sádico está estrechamente relacionado con el instinto maternal que conservan, al igual que la fertilidad, casi hasta el final de su vida. 

Las gatas hembras son las encargadas en naturaleza de enseñar a las crías a sobrevivir, y una parte fundamental de esta tarea es la caza. Un felino que no sabe cazar es un animal que no tiene posibilidades fuera de la comodidad de un hogar. 

Al comienzo de las importantísimas lecciones de caza, las gatas mamás enseñan a los gatitos bebés a comer. Para tal arte, empiezan llevando las piezas de caza muertas o agonizantes junto a sus crías. 

¿Por qué los gatos juegan con sus presas?  La conducta cazador

Pero, ¿por qué me trae a mí los animales muertos?

Es muy complicado (y nada deseable) reprimir los instintos de nuestras mascotas. Una gata hembra conserva el instinto maternal tenga crías o no. Ante la ausencia de estas crías, proyecta esos impulsos de mamá con nosotros o con aquellos seres con los que más convive. 

Y de alguna forma, nos está intentando enseñar a cazar. 

Es muy bonito pensar que nos hace regalos porque nos quiere mucho, y de hecho no es del todo incorrecto, pues si el gato no tuviera afecto por nosotros o conviviera lo suficiente, no lo haría. 

¿Por qué los gatos juegan con sus presas?  La conducta cazador

Pero el comportamiento tan curioso tiene este trasfondo, que de alguna manera es incluso más bello, pues está íntimamente relacionado con su naturaleza más pura.

Por qué mi gato caza pero no se come la presa?

Como hemos dicho antes, la habilidad de cazar forma parte de las enseñanzas que debe transmitir la gata madre a sus crías. 

Cuando un gato crece en un entorno humano, sin otros felinos a su alrededor que le contagien sus conocimientos, sobretodo en la primera etapa de su vida, sufre algunas carencias a la hora de poner en práctica su vida salvaje. 

Pero lo que está claro es que el instinto cazador está presente en el gato aunque no lo proyecte de la forma correcta a la hora de la verdad. Por ello vemos a los gatos jugar constantemente con cualquier cosa, atrapando moscas o incluso animalillos de mayor tamaño. De esta forma proyectan ese instinto y lo desarrollan.

Pero un gato que no ha aprendido el arte de la caza, aunque sea capaz de enganchar un ratón, por ejemplo, es posible que no se lo coma. 

Si un gato ha asociado desde bebé que su fuente principal de alimentos se encuentra en un tazón todos los días sin falta, no relaciona las presas del juego como comida. 

Es por ello que muchas veces los gatos cazan animales pequeños para jugar con ellos sin matarlos o sin comérselos.

Si el gato no mata a la presa, seguramente estemos hablando de un animal que no ha aprendido de su madre u otro gato a matar. 

¿Cómo aprenden los gatos a cazar?

Es curioso darse cuenta de que los gatos nacen sin reflejos para la caza cuando en la cumbre de su desarrollo físico son mayores expertos en ello. 

Pero es así, los gatos necesitan entrenar desde que nacen para conseguir hacer justicia a la reputación que tienen. 

Y este entrenamiento no consiste en otra cosa que no sea observación y juegos interminables. 

Nos puede parecer adorable ver a dos gatitos jóvenes jugar a que se pelean, pero detrás de ello hay mucho más que un simple entretenimiento. Se están preparando al nivel físico y cerebral para una confrontación real una vez hayan llegado a la madurez necesaria. 

¿Por qué los gatos juegan con sus presas?  La conducta cazador

Muchas veces da la sensación de que el juego llega demasiado lejos y que incluso pueden hacerse daño, pero los gatos se toman muy enserio el entrenamiento y puede que de vez en cuando interioricen demasiado el papel. 

Existen cuatro etapas en el aprendizaje de cazador  

Primer etapa: el gato aprende a jugar

Desde que son muy pequeños, los gatos bebés se ven provocados por infinidad de estímulos. Los movimientos rápidos son sus favoritos y enseguida despiertan en los gatitos una reacción. 

Esto se debe a la configuración de sus ojos específicamente diseñada para captar los movimientos más veloces.

En este post explicamos con detalle todas las cosas asombrosas sobre los ojos de los gatos.

Siendo muy jovencitos, los gatos empiezan a seguir su instinto intentando atrapar aquellos objetos que se mueven.

Lo primero que suele captar su atención es la cola de su propia madre o sus hermanos, las sombras, hierba o cualquier objeto que esté a su alcance con la suficiente velocidad para que sus ojos registren el movimiento.

Segunda etapa: la madre caza y trae las presas muertas

Como hemos visto antes, el instinto maternal empuja a la madre a enseñar activamente la tarea de la caza a sus crías. 

Durante esta etapa, la madre acercará presas muertas recién cazadas a sus crías y las incentivará a jugar con ellas y, posteriormente, a comérselas para que entiendad que se trata de una fuente de alimento. 

Lo que está haciendo la madre durante esta etapa es ayudar a sus bebés a relacionar el olor y otros estímulos con la alimentación. Las crías empiezan a ser conscientes de que las presas son comida y aprenden a identificarlas.

Tercera etapa: la madre trae una presa herida 

A estas alturas los gatos jóvenes ya están acostumbrados a identificar una presa. Saben que es comida y que es su objetivo. Pero de momento no se han enfrentado nunca a una viva. 

Durante esta etapa y los primeros encuentros con la presa aún viva, el juego continúa y se vuelve más intenso. Las primeras veces será la madre quien mate al animal y las crías se alimentarán de él. 

Más tarde la madre permitirá que el juego se desarrolle naturalmente y que las crías sean las encargadas de dar muerte a la presa. 

Cuarta etapa: salidas a cazar

Una vez los gatos han desarrollado todas las etapas anteriores, están preparados para salir de excursión con su madre y empezar a hacer los primeros intentos de caza por sí solos. 

¿Por qué los gatos juegan con sus presas?  La conducta cazador

Tardarán un tiempo en conseguir agarrar a las presas que no están heridas, pero lo acabarán logrando con la práctica hasta convertirse en los expertos cazadores que son. 

En conclusión, cazar forma parte de la naturaleza de los gatos. Aunque no hayan tenido la oportunidad de aprender de otros de su especie a matar y comer a sus presas, el instinto lo conservan toda su vida y es muy importante proveerles de estímulos que ayuden a canalizarlo. 

Un gato que juega es una gato feliz, y aunque esté acostumbrado a la vida humana, jamás hemos de negar su naturaleza o regañarle por seguir sus impulsos animales. 

Si no quieres que tu gato llene la casa de animalillos muertos, lo mejor que puedes hacer es ofrecerle distracciones que satisfagan sus necesidades de caza, como ratones de tela, plumas o pelotas ligeras. 

Y para finalizar, creemos que un gato solitario no disfruta tanto como un gato que tiene un amigo para jugar. Si quieres tener un gato, el escenario perfecto sería que adoptaras a dos hermanitos. Aprenderán el uno del otro y jamás se sentirán solos. 

¿Por qué me trae ofrendas el gato?

Pues la razón es muy sencilla. Los gatos nos traen animales muertos a casa porque nos quieren enseñar a cazar.  

Popularmente se suele asociar este hecho a un regalo que nos quiere ofrecer el gato porque nos tiene mucho cariño, pero la cuestión es un poco más profunda. 

¿Cómo aprenden los gatos a cazar?

Es curioso darse cuenta de que los gatos nacen sin reflejos para la caza cuando en la cumbre de su desarrollo físico son mayores expertos en ello. 

Pero es así, los gatos necesitan entrenar desde que nacen para conseguir hacer justicia a la reputación que tienen. 

Y este entrenamiento no consiste en otra cosa que no sea observación y juegos interminables. 

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